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un día cualquiera

El fin de una noche

Violando todas las reglas de esta sociedad,
dejando al que lo viera mudo,
salió el Sol a navegar desnudo
por la enrebesada jungla de tu despertar.

Quiso, por loco, jugar con tu boca
que estaba ocupada con la mía,
queriéndote dar los buenos días
y robar ese aliento que me coloca.

La casa, que se quede así.
Por un día no pasa nada
porque en la noche fueron agotadas
las energías y el sexapil.

En la cocina sucia la loza,
el cuarto en caótica armonía,
en la sala la noche se quedó perdida
rebujada con nuestras sombras.

Dijiste: vamos, deprisa, corre,
Que llegarás tarde, gandúl.
Te di mi beso, susurré ahul
y ahí se terminó
                        aquella noche.
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